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Hogar inteligente y ahorro energético


Xa casa inteligente nos referimos a aquella en la que las luces se apagan solas si una habitación está vacía, el sistema de calefacción se ajusta según la temperatura exterior y las contraventanas suben y bajan según si el sol pega o no. Y algo más.

UN casa inteligente en definitiva, es aquel donde un sistema domótico regula el funcionamiento de todos o algunos sistemas con el objetivo de simplificar la vida y aumentar el confort de los ocupantes.

Sin embargo, una duda nos persigue: ¿todos estos sistemas de automatización y control ahorran energía? La mayor inversión necesaria para la compra de un casa inteligente, o para equipar un edificio existente con sistemas inteligentes, ¿también se justifica ahorrar en facturas?

La respuesta está en un estándar, CEN EN15232 "Rendimiento energético de los edificios: impacto de la automatización, la regulación y la gestión técnica de los edificios" que se remonta al lanzamiento de la directiva 2002/91 / CE sobre el rendimiento energético de los edificios. Norma implementada en Italia con la Guía Técnica CEI 205-18 de febrero de 2011.

¿Qué dice CEN EN 15232 y por qué tiene algo que ver con casa inteligente? Es importante porque el texto destaca como factor indispensable ('indispensable') que todos los sistemas eléctricos y tecnológicos, tanto nuevos como existentes, estén equipados con dispositivos o sistemas de control, automatización y regulación.

Esto se debe a que la inclusión en los edificios (estamos hablando de los del sector residencial y terciario) de los sistemas de control y automatización determina -dice la ley- una reducción del consumo energético en general y sobre todo los relacionados con: calefacción, refrigeración, ventilación. , iluminación y producción de agua caliente.

No solo. CEI EN 15232 va más allá y avala el principio de que el uso a gran escala de los sistemas de automatización puede educar en un buen comportamiento de ahorro energético y respeto por el medio ambiente, corrigiendo los malos hábitos del usuario gracias a la intervención de la tecnología. Cómo decir: el casa inteligente también hace que sus ocupantes sean "inteligentes".

Evidentemente, la norma contiene metodología y criterios para evaluar la influencia de la automatización y la gestión de edificios en el consumo energético. Una metodología que se basa en la división de las plantas en las cuatro clases que se indican a continuación.

  • Clase D 'No energéticamente eficientes': sistemas técnicos tradicionales sin automatización, no eficientes desde el punto de vista energético;
  • Clase C 'Estándar': sistemas equipados con sistemas de automatización BACS (Building Automation Control & System) y considerados la clase de referencia;
  • Clase B 'Avanzado': sistemas de automatización (BACS) también equipados con sistemas de gestión para el control centralizado de TBM (Technical Building Management);
  • Clase A 'High Energy performance': Sistemas de control y automatización BACS y TBM con alta eficiencia energética.


Vídeo: Ahorro energético real en una vivienda domotizada (Noviembre 2021).